Preguntas frecuentes

Lo que conviene saber antes de tu primera sesión.

Dudas que aparecen siempre, resueltas con calma. Si la tuya no está aquí, escríbeme.

Sí, y por un motivo sencillo: lo que se trabaja es tu campo energético, y eso no depende de que estemos en la misma sala.

Antes de la sesión traslado tu energía a una silueta a tamaño real y trabajo sobre ella. Abro tu campo energético, aplico las protecciones que hacen falta y realizo el trabajo que corresponda en cada caso. Cierro la sesión fortaleciendo el aura y dejando el campo áurico cerrado, para que la energía regrese a ti renovada.

Y si te apetece venir en persona, el Reiki y las Barras de Access se realizan en la Associació Terrablava, C/ Calvo Sotelo 30 A, 07420 Sa Pobla (Illes Balears).

Cada campo energético es distinto, así que nadie puede decirte una fecha. Hay personas que lo notan desde el primer momento, otras a las 24-48 horas y otras necesitan más tiempo.

Te pido que intentes no quedarte esperando una señal concreta: si estás pendiente de si ya ha llegado, es fácil que no veas los cambios que sí están ocurriendo. Suelta la expectativa, confía en tu proceso y déjate sentir.

El trabajo energético te da el impulso para salir de la situación en la que estás; cuándo y cómo se despliega depende de ti.

Lo más habitual es sentir relajación, paz, más vitalidad o la sensación de llevar un peso menos encima.

A veces aparece alguna molestia ligera, como un dolor de cabeza, la digestión revuelta o una molestia en el cuerpo. Es consecuencia del movimiento energético de la sesión; si aparece, suele darse dentro de las 24-48 horas y forma parte del proceso.

También es normal sentirse un poco raro, o como si faltara algo. Llevabas tiempo acostumbrada a una vibración concreta y, al soltarla, cuesta no identificarse con ella. Eso es lo que se ha liberado: una energía que ya no te pertenece.

El trabajo con el péndulo hebreo no crea daño ni malestar: su función es favorecer el bienestar.

Y ten en cuenta que tu vida sigue su curso: los aprendizajes y los conflictos seguirán llegando, y no todo lo que ocurra tendrá que ver con la sesión.

·Estate a solas en una habitación, con una puerta o un tabique que te separe del resto. Puede haber más personas o animales en casa, pero no en la misma estancia que tú.

·No uses aparatos electrónicos: móvil, libro electrónico, televisión o auriculares. Pueden estar en la habitación, pero apagados y sin tocarlos.

·No lleves objetos metálicos ni con minerales: anillos, pulseras, collares, pendientes o cinturón. Los piercing que te sea difícil quitar puedes dejarlos, igual que el sujetador, las gafas o la ropa con botones.

·No reces ni uses protecciones propias (símbolos de reiki, geometría sagrada u otros sistemas), ni invoques a ningún dios, arcángel o ser de luz. Las protecciones las realizo yo en el momento oportuno: si las haces tú, las energías densas podrían esconderse en ellas y no podría liberarlas.

·No hagas ninguna actividad que implique ejercicio físico.

·Ponte como estés más cómoda, sentada o tumbada. Puedes dormir, meditar, leer, escribir o pintar. Si necesitas ir al servicio, puedes hacerlo, siempre que no cruces con ninguna persona o animal.

Si es tu primera sesión, el día y la hora acordados nos conectamos por videollamada unos 30-40 minutos. En ese rato hago una toma de datos y hablamos de tu historia personal.

Cuando terminamos, yo realizo la sesión desde mi espacio mientras tú estás en un lugar tranquilo y a solas. Según el trabajo que se haga, la sesión dura entre una hora y media y dos horas.

No. El libre albedrío no se salta, y sin el permiso de la persona no realizo ninguna sesión.

Aunque tu intención salga del cariño, esa persona está viviendo su proceso como ha elegido vivirlo. Trabajar sin su permiso no la ayuda: baja su vibración y a mí me crea una carga. Si lo hiciera, podría liberar ese conflicto, pero la vida le traería otro más fuerte, porque ese es el aprendizaje que ha elegido. Aquí toca ser humildes y respetar su camino.

Lo que sí puedes hacer es pedir una sesión para ti: para aceptar la situación y cambiar tu mirada sobre esa persona. Muchas veces, cuando eso cambia, el de enfrente también se transforma.

Durante la sesión no se ve nada. El péndulo hebreo no es un oráculo, y quien lo utiliza no es vidente.

Es una herramienta de sanación energética: a través de sus etiquetas en hebreo ayuda a liberar aquello que te impide avanzar y, una vez liberado, deja en su lugar una vibración nueva, más acorde con tu bienestar.

Seguro que te ha pasado entrar en un hospital o en un supermercado y salir cansada, triste o con la sensación de haber perdido energía, o al contrario, salir eufórica. Somos energía y vibración, y todo lo que nos rodea influye en nuestro campo energético. El péndulo identifica lo que pesa —tristeza, miedos, inseguridad, una energía densa—, lo libera y refuerza lo que sí te suma: calma, agradecimiento, luz.

·En personas y animales: un dolor físico o muscular, una carga emocional, una enfermedad como acompañamiento, un bloqueo económico o laboral, un conflicto con la pareja, la familia o cualquier otra persona, o la armonización de tu hogar o de un espacio.

·Situaciones concretas: vender un inmueble, dejar de fumar, bajar de peso, el miedo a conducir, que una herencia o un examen o una reunión se resuelvan en armonía, o soltar una emoción ligada a un conflicto del pasado.

·Y también lo más profundo: heridas de la infancia, la niña interior, duelos, miedos, cargas de los ancestros o karmas.

Las posibilidades son muy amplias. El objetivo es que recuperes tu bienestar y puedas ocuparte de la vida que querías vivir: tendrá desafíos, pero podrás convertirlos en aprendizaje.

Importante: las sesiones no sustituyen ningún tratamiento médico o psicológico, ni el seguimiento de un profesional sanitario. Se trabaja sobre el campo energético como complemento al bienestar personal.

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